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Historia

Murallas San Pedro decorativa Mosaico decorativa Santa Maria, San Eustaquio Mosaico decorativa Santa Maria, San Eustaquio

Sanlúcar la Mayor tiene una dilatada historia por la que han pasado muchas civilizaciones.

El primer asentamiento humano en el término sanluqueño data de alrededor del 1500 a.c., a unos 7 Km del casco urbano.Se trata de una necrópolis y poblado de la Edad de Bronce. Se encuentran restos en el museo arqueológico provincial de Sevilla. El primer asentamiento de importancia es de época turdetana, cuando la localidad se llamaba Arae-Hesperi o Hesperia, dado este nombre por un templo dedicado a Héspero (en mitología griega ,astro más brillante de la bóveda celeste,el lucero del alba-Venus).

La ciudad turdetana fue destruida con la llegada de los romanos. La romanización fue un proceso radical y fulminante, de tal manera que, en un siglo de conquista, hubo un olvido casi absoluto de la anterior cultura turdetana. Es el momento de construcción de Lucus Solis, después de ser arrasado el anterior asentamiento, Area-Hesperi.

Sin embargo, cuando la ciudad empieza a retomar relevancia es con la llegada de los musulmanes, que la convertieron en un centro económico y de abastecimiento de productos agrícolas de la Sevilla islámica. El geógrafo del siglo XI Al-Edrisi nos dice: “estaba cubierto de olivos e higueras; los olivos llegaban hasta la parte de Niebla; y que existen en él ocho villas florecientes con numerosos baños y hermosos edificios”.Este estudioso delimita la comarca siguiendo critrios naturales y visuales, de modo que hablar del “Aljarafe” es hablar de un paisaje lleno de olivos e higueras, y sobre todo elevado, o por lo menos alomado.La estructura defensiva iniciada por el periodo bajo imperial romano se culmina en el periodo musulmán, con la consolidación de una red de castillos formando un anillo defensivo alrededor de la altiplanicie aljarafeña, donde estaba incluido el de Sanlúcar la Mayor. Los núcleos fortificados constituían también asentamientos de territorio, como era el caso del recinto fortificado de época almohade del municipio, hacia 1189, llamado de Hisn Shaluqa. Debe entenderse la construcción de las defensas como el hecho fundacional del núcleo histórico que en continuidad ha llegado a nosotros como Sanlúcar la Mayor. La fortificación se dotó de 46 torres cuadradas u octogonales y de tres puertas principales. La del Sur, Puerta del Sol o del Arco (también de San Pedro), fue la más importante y se identifica fácilmente. La puerta del Noroeste, situada junto al arranque de la cárcava, y que se llamó Puerta del Castillo, servía para dar entrada al alcázar o castillo. La tercera puerta aludida fue una interior que comunicaba el castillo con el resto del recinto amurallado.

Tras la conquista de Sevilla, el 23 de noviembre de 1248 (día en que ondeó la seña real del Rey Santo en el alcázar sevillano), y después de dejar la ciudad bajo control, se planteó la conquista del Aljarafe, como vía para conquista de Niebla. Después de un sitio penoso y feroces ataques, el día 28 de junio de 1252, las huestes cristianas bajo las órdenes de Fernán Gutierrez (por estar ausente el Maestre de Santiago a quien correspondería tales honores), entraron en la villa de Sanlúcar la Mayor. Al día siguiente, el 29 de junio, día de San Pedro, se celebró una misa en acción de gracias por el feliz acontecimiento. Así mismo, se consagró la mezquita bajo la advocación del santo. En los primeros años la mezquita apenas sufrió modificaciones, tan sólo cambios para su adaptación a la liturgia cristiana. Será en el siglo XIV, tras el terremoto de 1359, cuando se acometería la más profunda transformación, Así pues, sobre la mezquita se comenzó a levantar el actual templo, cambiándose la orientación, antes de Norte a Sur y ahora de Este a Oeste.

Narra la tradición que en un momento de incertidumbre y desesperación ante la compleja empresa de la toma de la ciudad, se produjo la aparición de una Virgen entre unas zarzas al borde de un arroyuelo, celebrándose este hecho entre las tropas como un buen presagio para la conquista de la ciudad. La Virgen, a la que se la llamó Aguasanta, tiene hoy día una imagen para su veneración en la iglesia de San Eustaquio.